DEL LEGADO DE LA MEXICANA ENRIQUETA BASILIO AL HISTORICO TRIUNFO DE KIRSTY COVENTRY.
- sintoniadeportiva6
- 21 mar 2025
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-Lágrimas, fuego y gloria: del legado de la mexicana Enriqueta Basilio al histórico triunfo de Kirsty Coventry
Por: Dan Fridman Stalnicovitz
El olimpismo ha escrito una página dorada en su historia con la elección de Kirsty Coventry como presidenta del Comité Olímpico Internacional (COI). La nadadora zimbabuense, siete veces medallista olímpica, se convierte en la primera mujer en ocupar este cargo y en la primera persona de África, un continente en no ser sede de unos Juegos Olímpicos, en liderar la institución. Un hito que resuena con fuerza en la evolución del papel de la mujer en el olimpismo, un camino que comenzó a consolidarse con la leyenda de la orgullosamente mexicana Enriqueta Basilio.

Basilio marcó un antes y un después en los Juegos Olímpicos de México 1968 al convertirse en la primera mujer en la historia en encender el pebetero olímpico. Con cada paso que dio por la escalinata del Estadio Olímpico Universitario de la CDMX, llevaba en sus manos más que una antorcha: cargaba el peso de todas las mujeres que alguna vez fueron relegadas, de aquellas que soñaron con la gloria pero nunca tuvieron la oportunidad de alcanzarla.

Aquel instante fue mucho más que un gesto protocolario; fue el primer gran grito de igualdad en la historia del olimpismo, un fuego que jamás se ha apagado y que hoy arde más fuerte que nunca.

Más de cinco décadas después, este legado se ve reflejado en la histórica elección de Coventry, en una era donde la mujer ya no es un símbolo de excepción, sino un pilar del olimpismo.

París 2024 lo dejó claro: por primera vez en la historia, las mujeres fueron mayoría en la máxima justa deportiva.
Cada atleta que cruzó una meta, cada medalla conquistada, cada lágrima derramada en el podio fue un homenaje silencioso a Basilio y a todas las pioneras que abrieron el camino.
Sin embargo, el ascenso de Coventry no fue fácil ni esperado. Su nombre no tenía el peso político de Juan Antonio Samaranch Jr., ni la trayectoria administrativa de Sebastian Coe. Pero tenía algo más fuerte: la convicción de una mujer que vivió en carne propia la lucha contra las barreras del deporte, que creció en un país sin tradición olímpica y que, aun así, se convirtió en una leyenda de la natación.
Zimbabue, esa nación que siempre desfiló penúltima en las ceremonias de inauguración, hoy se adelanta a todas en el camino de la inclusión y la equidad.
La victoria de Coventry es una victoria para todas. Para las niñas que sueñan con competir, para las entrenadoras que nunca fueron tomadas en serio, para las dirigentes que aún enfrentan miradas escépticas en las salas de juntas. Pero también es una victoria para los hombres que entienden que el olimpismo, y la vida misma, es más justo cuando todas y todos tienen un lugar.
Cuando Enriqueta Basilio encendió el fuego olímpico en 1968, quizá nunca imaginó hasta dónde llegaría su gesto. Hoy, más de medio siglo después, Kirsty Coventry toma esa antorcha y la lleva aún más lejos. El olimpismo ha dado un paso firme hacia una era más representativa e incluyente. La historia se ha escrito con fuego y lágrimas, pero hoy se escribe también con esperanza.
Coventry tiene en sus manos la oportunidad de continuar esta lucha, de abrir más puertas, de hacer que el olimpismo sea un reflejo fiel de la humanidad en su totalidad. Porque el sueño olímpico no es solo competir; es inspirar, transformar y demostrar que, cuando una mujer avanza, avanzamos todos. Enriqueta Basilio encendió la llama del cambio; Kirsty Coventry se encargará de mantenerla viva y más brillante que nunca.



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